lunes, agosto 29, 2005

Mediterráneo

La playa estaba casi desierta mientras tumbado en la arena apuraba las últimas páginas de un libro que vagaba por lugares que me impedían sentir los rayos de sol oscureciendo mi piel.
Ella, a mi lado, contemplaba el mar de olas espumosas que comenzaban a despertar de la tranquilidad avisando de la lenta subida de la marea.
La brisa comenzaba a refrescar nuestros rostros al tiempo que el sol emprendía un descenso vertiginoso.
Vi en sus piernas doradas un escalofrió y busque su mirada alejada muchos metros de allí. Fumaba mientras se imaginaba, quien sabe, quizá en medio del mar, nadando desnuda, con el agua salada bañando todos los rincones de su cuerpo.
Mi mano se poso en una de sus piernas sacándola de dondequiera que se encontrara y como regalo recibí una sonrisa y el tacto de su mano sobre la mía.
El brillo del atardecer reflejado sobre su rostro desafiaba la belleza del horizonte y sus labios entreabiertos expulsando el humo del cigarrillo me transportaban al cine en blanco y negro.El deseo recorrió mi cuerpo y mis labios buscaron los suyos ahogando su sonrisa en mi boca, haciendo de la playa nuestra alcoba y de la arena nuestras sabanas. Mis manos comenzaron el camino conocido de su piel suave convirtiendo el deseo en necesidad.

viernes, agosto 19, 2005

Un año

Vamos en su coche verde, conduce apresurada a través de estrechas calles hasta detenerse en lo que parece una antigua mansión deshabitada. Bajamos y ella no deja de sonreír, su sonrisa tiene el efecto de sorprenderme e hincharme el pecho como el primer día e intento aplacarlo mirando los suyos a través del escote. Esta noche esta especialmente preciosa y cada vez que miro sus ojos evoco una fría noche de recuerdos para una vida.
Sigo nervioso porque no ha respondido a ninguna de mis preguntas durante todo el viaje, no sé a donde hemos llegado, no sé el motivo, no sé absolutamente nada. Estoy indefenso. No sé donde estamos y estoy junto a mi bella Natalia. Doblemente indefenso.
Saca una llave de hierro antigua y la introduce en la cerradura de la enorme puerta de madera que tiene grabadas imágenes de hermosas Bacantes desnudas, pasa en silencio y se pierde en la oscuridad, yo voy tras ella pero ya no la veo, la puerta se cierra a mi espalda, la oscuridad lo domina todo hasta el punto que en aquella casa no hay ni sombras, tan solo un fuerte olor a humedad. De pronto oigo un murmullo que se convierte en una única palabra, FELICIDADES y como si fuera un rezo mágico junto con esas letras se hace la luz, una luz brillante que no ha venido sola, una luz llena de estrellas. A mi lado Natalia sonríe. Enfrente mío os tengo a todos.
La Princesa del Guisante espectacular, cubierta por un vestido verde de gasa me mira y siento la profunda admiración que me embarga cada vez que la leo.
A su lado,
Maricoché, sensual y ardiente, con una copa en la mano sonríe como solo ella sabe hacerlo y me enamora.
Junto a ella,
Elisabeta deja el mundo del mito que habitaba en mi mente para materializarse en la atracción de las más bellas curvas, el cuerpo del deseo.
Todavía sobrecogido descubro a
Paquilou y sus ojos me hipnotizan llevándome a la utopía de su cuerpo acompañados del paraíso de su ser.
Ahí esta también
Gota de Tinta, tímida, sincera, encantadora, irresistible...
Y a su lado Galilea iluminando la casa con su mirada, con sus sonrisa, con un cuerpo orgásmico.
Descubro también a
Florencia y la sensualidad de su cuerpo se apodera de mi, el deseo explota en los poros de mi piel.
Cristal vestida en cuero negro moja sus labios en la copa de champán y su mirada es a la vez una promesa y un castigo, es el sexo en estado puro.
A su lado
Alice, me mira con sus grandes ojos negros y me sumerjo en ellos, entro en su mundo y siento su piel clara en mis dedos, un escalofrió recorre mi cuerpo.
Es
SweetMayo quien me saca del bello cuerpo de Alice y me lleva a perderme con ella para encontrarnos juntos.
Sirena en una esquina resplandece y siento la necesidad de arrodillarme ante ella, ofrecerme con los brazos anudados en mi espalda.
Todos estáis allí y a todos me gustaría dedicaros una mirada, una palabra, una caricia. Y mis ojos no dejan de miraros a todos, entre sorprendidos y profundamente agradecidos...

Naia
Maruja de internet
Siempre así
Ali
Catuxa
Débvil
La Desordenada
Acéfalo
Piel
Lali
Cyberiana
Bud-white
Dragoon
Yulius
Jorge
Miuss
Ella
Hatsue-san
Cris_trasgu
Sociedad Bakoprosa
Juan Bakoprosa
Isthar
Magda
Lulu_ct
Blanquita
Alguien
Keleta
Aksaray
Bragas de Satén
Stand By
Ella
Piel Adentro
Faltrikeira
La Vecinita
Elsacapuntas
LuaDark
Littlethoughs
Lucidus
Gemmita
Rebecca y Daniel
Niobe
Tink
Lunaaaaa
siloam
DIVINIDAD-AFRODITA-PRIAPO
Bo Peep
Teseo
Atalía
Bankart
Onthedot
Paprika
Lucy in the sky with diamonds
Gatita
El afilador
Clara
Brumas
Selvio
Elbier
Minks
Nimux
M
Sabbat
Pifpobal
Menudita
Susana
Anónimo Maribel
Anónimo Canalla
Anónimo S.B.
Todos los anónimos que comentáis, y los anónimos que no comentáis

...Y corre el vino entre vuestras copas, entre vuestros labios que se iluminan al sonreír y siento que hoy que se cumple un año de
Confesiones de Baco el vino que moja mis labios para celebrarlo sois vosotros...

martes, agosto 16, 2005

Imágenes de una vida

Era un rostro de los que no se olvidan. Tenia unos grandes ojos marrones, ni muy claros ni muy oscuros, e igualmente neutra era la melena que se recogía en una corta coleta a la nuca. Sus pómulos marcados suavemente alzaban su cara haciéndola parecer altiva y su boca grande, boca de mujer con fuerte carácter, albergaba unos gruesos labios de color rosa natural que se mantenían encogidos en circulo dándole el aspecto de boca menuda. Un rostro duro que solo una perfilada mandíbula y un hermoso e interminable cuello desnudo suavizaban sin lograr evitar la sensación de miedo que una conversación con ella podría infundir.
Nunca supe si era altiva, o si su agresiva boca sabia sonreír, nunca cruce una palabra con ella, ni tan siquiera una mirada. Ajena a estas líneas que le escribo quizá ahora prepare el desayuno de sus hijos o duerma junto a su novio apurando una mañana de vacaciones. Quizá nunca olvide su rostro.

miércoles, agosto 10, 2005

Noche de verano

La plaza estaba tranquila y las conversaciones se dibujaban entre susurros. Yo tomaba una copa en la terraza de un pequeño bar con puertas de madera mientras disfrutaba de sus palabras decoradas con una bella sonrisa de gruesos labios. La luz amarilla de las farolas dibujaba caprichosas sombras que lentamente me atraparon llevándome con ellas, primero recorriendo los edificios, alrededor de la plaza que cobijaba a todos aquellos contadores de cuentos; dos amigos escuchando al tercero su ultima aventura con una chica del trabajo, una pareja preparando entre besos su cama, dos chicos y dos chicas entreteniendo la noche con una charla picante y en aquella esquina, antigua farmacia, nosotros dos.
Las sombras se fundieron en su piel dorada descendiendo por sus brillantes brazos desnudos, iluminando sus anchas caderas hasta que su vestido de tonos marrones desapareció ante mi y arrodillándome ante ella comencé a acariciar sus pies, a besar cada uno de sus dedos, sus tobillos y sus piernas, a besar sus suaves muslos hasta alcanzar su regazo. Un regazo donde hacerle el amor, un regazo donde dormir.

jueves, agosto 04, 2005

Meme literario

A los amigos hay que leerlos diariamente, porque si no se hace así, y además añadimos que el blog de nuestro amigo es muy pródigo podemos dejar pasar sin dar debida cuenta una petición expresa, y como es un amigo al que yo no le negaría nada, allá voy con mi lista de lecturas que pretendo hacer este verano, o en lo poco que queda de él, no sin antes avisar que es muy probable que sufra cambios, porque cuando se acaba un libro es como cuando se acaba una relación, no sabes lo que vas a necesitar despues:
- La muerte en Venecia, de Thomas Mann
- Antología poética, de Miguel Hernández
- Siddhartha, de Hermann Hesse
- Sinuhé el egipcio, de Mika Waltari
- Vivir en Provenza, de Meter Mayle

Y cumplida la lista a petición, me apetece recomendaros algunos de los libros que más me han gustado, aunque os advierto, no seré nada original, pero al menos intentaré ser variado:

- La hija del capitán, de Aleksandr Sergueevich Pushkin
Porque me encanta la literatura rusa y este libro es una buena introducción a ella. Ameno y de sencilla lectura (nada común entre las obras rusas) os abrirá el paso a otras obras como El jugador, Dinero para Maria o Noches Blancas.
- Kim, de Rudyard Kipling
Para enamorarte de la India y para leer a un escritor que ha escrito cosas preciosas.
- Por quien doblan las campanas, de Ernest Hemingway
Porque es una novela para conocer un país. Y si queremos conocer al escritor, podemos empezar por la sublime Paris era una fiesta.
- Lola espejo oscuro, de Darío Fernández-Floréz
Es la rareza que os traigo. Os sorprenderá lo bien que se mantiene pese a ser un libro de 1948.
- Cañas y barro, de Vicente Blasco Ibáñez
Acabo con literatura realista, porque me podéis llamar pesimista, pero tener presente este libro me recuerda la crueldad humana.

lunes, agosto 01, 2005

Playa

Tumbado sobre una toalla con la silueta de una mujer desnuda dibujada en negro y blanco luchaba contra la fina arena que intentaba alcanzar los lugares más recónditos de mi cuerpo. Mientras tanto, ella, ajena a mi esfuerzo, dormitaba a mi lado mientras el sol bañaba su cuerpo embadurnado en aceite solar y la respiración acompasaba el subir y bajar de aquellas enormes montañas que tenia por pechos, coronadas por puntiagudos pezones color oscuro que recordaban al más dulce chocolate.
Tras asumir mi derrota frente a la arena me percate que todas las miradas masculinas de alrededor y alguna femenina se perdían en aquella chica teñida en rubio que me acompaña.
La línea de sus turgentes pechos descendía en picado hacia un liso vientre donde su ombligo se dibujaba como un pequeño lunar y el moreno de su piel tan solo era interrumpido por el verde oliva del bañador que escondía, estoy seguro, un cuidado peinado en raya de su monte de Venus, digno preámbulo a sus suculentos labios que habrán aprendido besar.

miércoles, julio 13, 2005

Vueltas

Cuando se conocieron probablemente no pensaban en las consecuencias.
No pasó mucho tiempo hasta que las sonrisas dieron paso al sexo, y en aquel garaje del centro comercial, ella ahogaba sus gritos mientras era penetrada por él.
Ella buscaba compañía, él desahogo. Quizá nunca debieron estar juntos, o quizá, eso son las parejas, distintas necesidades satisfechas recíprocamente.

miércoles, julio 06, 2005

A oscuras

Sus manos tapan mis ojos por sorpresa desde atrás y ahora solo oigo su respiración lenta. Otras manos desabrochan con lentitud mi camisa mientras mis ojos siguen cubiertos. Al retirarme la camisa percibo el tacto de sus pechos desnudos en mi espalda. Sus pezones duros tiemblan a lo largo de mi cuerpo mientras noto una lengua desconocida recorrer mi pecho deteniéndose en los pezones. He perdido la noción del espacio y cada caricia se convierte en una sorpresa sobre mi piel mientras sus manos siguen ocultándome la realidad.
La boca desconocida esta sedienta y desciende por mi pecho y mi ombligo en busca de la fuente que sacie su apetito. Sus fuertes manos desabrochan mi pantalón mientras noto los suaves dedos de ella en mis ojos, impidiendo que la luz me despierte de la fantasía.
Una lengua caliente en mi vientre espera con paciencia mientras las manos que desabrocharon mi pantalón retiran con suavidad el calzoncillo mostrando mi pene ascendiendo con cada palpitación.
Sigo oculto tras sus manos frías y de largos dedos mientras mi polla se hunde en la boca desconocida.

viernes, julio 01, 2005

Ella

Recuerdo sus manos como el testigo de mis sueños, sus ojos como recuerdo de lo divino, sus besos la diferencia entre realidad y fantasía y sus sonrisas la felicidad en pequeñas dosis que nunca me abandonaron.

martes, junio 28, 2005

A veces

A veces conoces a personas de forma curiosa, a veces, esas personas pasan por tu vida fugazmente. Otras, su sonrisa perdura en tu mente sin saber muy bien porque, cuando cierras los ojos vuelven los cruces de miradas, quizá solo fueron eso, miradas cruzadas, quizá, el destino guarda otro momento o quizá haya sido caprichosamente cruel.

miércoles, junio 22, 2005

Único

No hay besos, son mordiscos, las caricias parecen azotes, mis labios presionan los suyos, las palabras fueron sustituidas por gemidos, nuestros cuerpos se aprietan con violencia, mis manos la recorren con pasión, mi camisa se abre expulsando botones, arranco su sujetador y mi boca bebe de sus pechos, los succionan mientras me deshago de su falda. Sus uñas marcan la pasión en mi espalda, sus dientes muerden mis labios y mis manos aprietan sus tetas.
Desabrocha mi pantalón, baja mi calzoncillo y lleva mi polla hacia ella, entre sus bragas que aparta a un lado la penetro, aprieto mi pelvis contra ella, mis manos fuerzan su cintura contra mi vientre, sus piernas se tensan, sus pezones se endurecen como acero, la saliva recorre nuestros labios pasando de una boca a otra, derramándose por las comisuras.
Sus gemidos son gritos, mis suspiros, gemidos, nuestras caricias, agresiones, nuestros movimientos, salvajes. Entro y salgo acompasándome con su boca.
Mi pecho contra el suyo, mi polla dentro suyo, mi lengua con la suya, mis ojos en los suyos.

lunes, junio 20, 2005

Encuentro

La mañana es brillante y mi nombre en sus labios suena fresco entre el calor sofocante. Avanzo hacia su silueta lejana y cuando la alcanzo su mirada desconocida grabada en la memoria de mis noches es una mirada recordada. Sonrisa única en sus labios. Momentos de silencios, ausencia de palabras mientras unos pocos centímetros es demasiada distancia. Mis manos se acercan y mis labios ganan los suyos, su lengua y la mía en una sola boca. Mis manos sobre su mejilla saben que el tiempo será poco. ¿Y cuando no es poco el tiempo con ella?
Mis besos son intentos inútiles de llevarla conmigo. La despedida rápida es la promesa del encuentro, del reencuentro, de los sueños en la realidad, de la realidad soñada.

martes, junio 07, 2005

Hoteles

Era un encuentro diario en aquel amplio ascensor de grandes espejos que nos llevaba al desayuno. Su mirada era tímida aún y su sonrisa fue lo primero que se me acercó.

Cuando coincidimos en la tienda del hotel en mis manos tenia un paquete de compresas y creo recordar que las suyas sostenían una cajetilla de cigarros.

Su sonrisa me paralizó y nuestras miradas, en silencio, detenidos uno frente al otro, empezaban a ser incomodas antes de que se decidiera a hablar. Me preguntó sobre el viaje, si lo estaba pasando bien. Ella no estaba de vacaciones sino por trabajo del hombre cuyo nombre colgaba de su cuello.

Los siguientes días en nuestra cita diaria en el ascensor su antigua mirada tímida ahora estaba clavada en mi, intimidante, curiosa.

Una tarde la encontré sola en la barra, sus hombros morenos y cubiertos tan solo por su rubia melena eran la atención de muchas miradas. Me acerqué. Tomaba una copa y fumaba despacio, el cigarro entre sus largos dedos. Permanecía en silencio. Sus gruesos labios de rojo intenso tan solo mostraban una suave sonrisa.

Mi ultima mañana, en el ascensor, no me miro, sus labios se acercaron por sorpresa y los míos se abrieron, no sé si sorprendidos o intentando aprovechar el momento, besaba suavemente, como temiendo romperse, sus manos rodeaban mis mejillas, el ascensor se abría mientras sus labios se alejaban.

viernes, junio 03, 2005

CADENA DE MÚSICA

Recogiendo el testigo de la dulce e incomparable Maricoché, y agradeciéndole que me de motivos para escribir en el blog, aqui van mis respuestas...

1.- TAMAÑO TOTAL DE LOS ARCHIVOS DE MÚSICA EN EL ORDENADOR.
Alrededor de 60 Gigas en el ordenador que utilizo habitualmente, unas quince mil canciones.
2.- ÚLTIMO DISCO QUE COMPRÉ.
Fue hace al menos dos años, y fue el primer disco y por ahora único que ha sacado un buen amigo de familia faraónica.
3.- CANCIÓN QUE ESTÁS ESCUCHANDO AHORA.
Ahora mismo, no sé si será casualidad pero escucho Lecho de Rosas de Revolver
4.- CANCIONES QUE NUNCA PARAS DE ESCUCHAR O QUE SIGNIFICAN ALGO PARA TI.
Solo unas pocas de las que significan algo para mi...
Es por ti de Cómplices por ser el primer regalo de ella.

Te quiero igual, o Victoria y Soledad, o tantas otras de Calamaro por componer el verano en que la conocí

Lisa y Fran de Revolver porque cuenta mi historia

Rosas de La Oreja de Van Gogh porque la escucho a ella

Lucia de Serrat porque cuenta la historia de todos los amores

Vente conmigo o cualquiera de Bruno Lomas porque es mi infancia

Mis ojos de Maná porque sonaba de fondo el gran dia

Esos ojos negros de Duncan Dhu porque sonó de fondo durante muchas noches

What a Wonderful World de Louis Amstrong porque solo comenzar a oir la quebrada voz ya hace que sobre el horizonte se dibuje un gran sol sonriente.

5.- PERSONAS QUE HAN DE RECOGER EL TESTIGO Y PONER EL MISMO POST.
Me vais a perdonar, pero esto de pasar el testigo no lo sé hacer, así que, todos mis lectores (los pocos que tengo) que se den el testigo por pasado, y quienes no tienen blog, me encantaría que contestaseis a la cadena musical en los comentarios de este.

miércoles, junio 01, 2005

Recuerdos

Su sonrisa es blanca y su mirada profunda hasta rozarte la piel.
Aquel día sus manos eran lentas y nerviosas, y de haberlos habido, estoy seguro que sus suspiros habrían sido silenciosos.
Tras unas horas, sonrisas y silencios cubrieron con un manto las sensaciones más intimas, como el deseo, deseo irracional.
En mi memoria, el recuerdo ha alcanzado el mito, nuestras palabras cruzadas se grabaron en el camino empedrado y el tiempo juntos es ya leyenda.
Ahora la distancia parece imponerse, pero nunca el olvido.

viernes, mayo 20, 2005

Ojos negros

He vivido una vida de ojos negros. Los claros han aparecido en ella siempre asombrándome, pero me he enamorado de ojos negros.
Ya en el colegio, en esa edad donde el cruce de miradas no tiene tintes sensuales, mi preferencia era una chica de grandes ojos negros y pelo lacio enmarcando su redonda cara. Cuando te miraban aquellos ojos parecías descubierto de tus mas íntimos secretos.
Más tarde, mi primera novia, una delgada chica de cabello claro y rizado, tenia unos ojos oscuros que parecían estar sorprendidos siempre. Su sonrisa inocente y sus ojos admirativos le conferían el misterio de quien no sabes si guarda un secreto o está esperando el momento justo para contártelo.
Después, en mi primera relación seria, un rostro moreno, de chica del sur con rasgos gitanos, solo podía tener aquellos ojos. Unos ojos que alumbraban cualquier situación; confío en que lo sigan haciendo. Aquellos ojos no necesitaban una boca para sonreír, no necesitaban unas manos para acariciarte, sus ojos podían hacerlo. Aún hoy, cuando pienso en ella, puedo verla sonreír solo con su mirada.

lunes, mayo 16, 2005

Ven y al fondo verás

Había oído hablar mucho de aquella discoteca.
Puertas de madera de olivo cerraban el paso a los curiosos, una amplia sala de tonos morados, vacía, seguramente porque la hora era temprana para los habituales del local.
No más de diez personas deambulábamos por allí cuando entré, pero tras una hora los roces se hacían inevitables por la abundancia casi obscena de gente con copas en la mano.
Cuando la vi, la sensualidad de sus pequeños pechos, de sutil silueta y sorpresa oculta, contrastaban con la voluptuosidad de pechos enormes, de escote redondo y curvas imposibles que llenaban aquel antro. Su altura excesiva reducía hasta la desaparición la notoriedad de sus curvas. Su vestido, ceñido, marcaba los pezones en el raso azul marino que los cubría, a ellos solos, pues en este caso no había tetas que cubrir.
De largos labios y afilado rostro, sus ojos claros y su sonrisa diabólica anunciaban peligro tras la dulzura de sus palabras ocultas por el humo del cigarro.
Cintura de avista y movimientos de cadera, que acompasaban unas largas piernas desnudas, me hipnotizaban mientras la veía alejarse a los servicios con la espalda solo cubierta por su largo pelo cobrizo.

lunes, mayo 09, 2005

Tú me lo pediste

Premios TODAS 2006
Me dijiste que lo hiciera aquella tarde, y tras el café en el bar, al borde de la playa, tras el paseo notando la fina arena bajo nuestros pies, tras hablar de cientos de cosas, ninguna de ellas importante, fuimos al hotel. Y allí, en aquella cama enorme, te tumbaste, tan solo tapada por la blanca toalla que sirvió para secarte después de la ducha.
Pronto tus brazos estaban atados, por tus muñecas, al grueso cabezal de madera de nogal con suaves pañuelos de seda. Y tus piernas, de blanca piel, abiertas, permanecían anudadas a la parte inferior de la cama. Yo, de pie, a tu lado, despedía tus hermosos ojos de brillante mirada cubriéndolos con un bonito pañuelo negro.
A partir de ese momento, desconocías donde estaba, que hacia y que pretendía hacer.
Mis labios te sorprendían acariciando tu precioso cuello y a los pocos segundos, mi lengua jugaba a recorrer la parte interior de uno de tus muslos mientras retiraba la toalla para contemplarte bella e indefensa, atada a la cama sin otra posibilidad que sucumbir ante mi.
Ahora en la parte interna de tu muñeca fundía mis labios en un tórrido beso. Y mis dedos suaves y lentos, descendían desde el cuello, pasando por el hombro y deslizándose a lo largo de todo tu brazo.
Desaparecía de tus sentidos, para volver a aparecer de pronto, penetrando mi lengua entre los dedos de tus sensuales pies. Mis manos presionaban la planta de ellos con suavidad, notando como se relajaban entre mis dedos hasta volver a desaparecer para ti.
Y aparecer con pequeños besos, suaves besos de labios calientes, en tus mejillas, en tu frente, en tu cuello, descendiendo lentamente a tu pecho, convirtiéndose en besos húmedos cerca de tus pezones, en la suave piel de tus tetas.
Acariciando con el dorso de mi mano tus caderas, tu cintura y tu ombligo, subiendo lentamente a encontrarme con mi boca, donde tras humedecerme un dedo rozo casi imperceptiblemente con la yema uno de tus pezones que crece instantáneamente. Ahora con las dos manos acariciando muy suavemente tus pezones, que se transforman en duros botones puntiagudos mientras comienzas a moverte, a retorcerte en la cárcel de tus ataduras.
Aparezco en tu boca mientras sigo excitando tus pezones. Mi lengua acaricia la comisura de tus apetitosos labios que entreabres, tienes hambre, suspiras, sigues moviéndote, cada vez más salvajemente, pero estas bien atada. Así que tras penetrar tu boca con mi lengua, presionar tus labios en los míos, y beber de tu saliva, desaparezco por completo.
Tu no lo sabes, solo esperas como un débil animalillo, pero te estoy contemplando, te miro tumbada y completamente desnuda sobre la cama, sensual, erótica, provocativa e indefensa, expuesta a mis deseos.
Y mis deseos son aparecer sin preámbulos con la punta de mi lengua entre los labios de tu vagina, pero suavemente, solo rozándolos, notando como al primer contacto se tensan, se erizan.
Comienzo a lamerlos desde abajo, los dos a un tiempo, el extremo de mi lengua apuntando en el centro, recogiendo así los primeros frutos de nuestro juego mientras asciendo hasta llegar al clítoris donde profundiza mi lengua impregnada ya de tu dulce jugo. Ahora si, tus jadeos anuncian que harás todo lo posible por desatarte, mientras mi lengua presiona tu clítoris, juega a rodearlo y lo golpea suavemente, noto que te tensas, que estiras fuerte intentando romper los pañuelos, pero no lo conseguirás.
Mientras juego entre tus piernas soy consciente que ahora mismo estarás abriendo la boca, deseando lamer, comer, besar, morder, pero solo puedes gemir. Soy consciente que deseas cogerme de la cabeza y apretarla contra ti, pero solo puedes apretar tus muslos alrededor de ella. Y me excito aún más, cada vez más, mientras te bebo por completo. Y me excito más y más sabiendo que deseas que te penetre, y cogerme de la cintura, y besarme, y abrazarme, y sentirme tan a dentro tuyo que te queme. Pero nada de eso puedes hacer, porque estas expuesta mis deseos.
Me dijiste que lo hiciera aquella tarde.

miércoles, mayo 04, 2005

Noche en la playa II

Yo también sonreí, entre sorprendido y entusiasmado.
No debí pensármelo mucho puesto que baje la ventanilla y sin dejar que desapareciera mi sonrisa, confío que agradable, le saludé al tiempo que le invitaba a tomar una ultima copa.
Con la mirada distraída y mostrando la ingenuidad que seguramente perdió hace años, aceptó y quedamos en pararnos enfrente, el semáforo se había puesto ya en verde aunque ningún coche apremiara detrás.
Me detuve tras ella, baje del coche y me dirigí al suyo. Ella con la ventanilla bajada no había hecho mención de descender. Me miró entre sonrisas tímidas y me dijo:
-Estabas en aquella discoteca, no dejabas de mirarme ¿cierto?
Intente salir de la forma más correcta, y quizá anticuada, que pude imaginar.
-Me resultó imposible no mirar a una chica tan atractiva.
Una nueva sonrisa de timidez se alojo en ella mientras decía.
-No exageres, soy una chica de lo más corriente.
Decidí no mostrarme demasiado adulador, así que cambie de tema.
-Y bien, ¿no vas a salir nunca de ese coche?
-Bueno, ¿donde vamos a ir? – me contestó
-Pues todavía no lo sé, pero dejamos uno de los coches aquí, ¿no?
-Esta bien, cierra el tuyo, yo te llevo – me sorprendió
Cinco minutos después estaba al lado suyo, en aquel BMW azul eléctrico con asientos de cuero y música chill out que mis oídos agradecían sobremanera después del estridente sonido de la discoteca que todavía rebotaba en ellos.
La chica sonreía mucho, hablaba lo suficiente y miraba poco.
Me llevo al mirador del faro y allí estuvimos charlando, dentro del coche primero, apoyados en la barandilla del mirador después. Sus ojos brillaban mientras me contaba que subía con su madre allí cuando era pequeña, al amanecer, y contemplaban como el mar negro se convertía lentamente en un rojo liquido primero, en un dorado manto después, y mientras comenzaban a verse gaviotas volar por el horizonte, como sonrisas del cielo, volvía el mar a ser azul.
Dentro del coche, con la música chill out sonando y el mar otra vez azul, sus besos me recordaban a las gaviotas volar.

martes, mayo 03, 2005

Noche en la playa I

El calor comenzaba a nublarme la vista y la machacona música había inutilizado mi capacidad auditiva. Solo el cubata que llevaba en mi mano izquierda, gracias al hielo y quizá a algún efecto del alcohol que más tarde intentaría resarcirse, me permitía mantenerme en pie con un mínimo de dignidad entre las amigas que mi prima había reunido junto a mi. En ellas la moda eran las largas espaldas morenas al descubierto, casi hasta no tener que imaginar sus glúteos. Mientras intentaba entre sonrisa y sonrisa decir algo que sonará ingenioso sin demasiado éxito, mis ojos buscaban como sacarme de allí aunque fuera solo con la imaginación.
Y lo consiguieron fijando la vista en una chica que frente a mi, bebía apoyada en la barra, tras aquel enjambre de espaldas desnudas. Era morena, de largo pelo liso que caía en puntas afiladas sobre sus hombros descubiertos. Me quedé absorto mirando y olvide por completo el intento de resultar divertido a mis acompañantes. Mis ojos estaban fijos en aquella chica de pantalón vaquero y camiseta negra que sonreía mientras charlaba con su amiga.
Cada vez me era más difícil mantener un mínimo contacto con mi entorno, pues mi mente había conseguido sacarme de allí volando y posarme junto a aquella morena de belleza picasiana que fumaba despacio y sonreía sin apartar la mirada de su pelirroja amiga.
Entonces me sumergí en la duda existencial. Mostrarme como un maleducado ante las amigas de mi prima e intentar conocer a aquella chica de boca grande y nariz afilada o dejar que acabará aquella noche de despropósitos y dejar un buen recuerdo totalmente olvidable del primo de Maria.
Debe ser que en el fondo soy un buen chico, o que cualquier excusa es buena para no enfrentarte a la fría mirada de una chica a la que quieres conocer y ella probablemente a ti no, pero el caso es que seguí entre aquellas chicas de moreno artificial y conversación similar.
Tras unas risas, más de un cubata y un par de horas, conseguí encontrar el lado positivo de las amigas de mi prima, quizá ayudado por el hecho de que ya hacia tiempo que mi inalcanzable belleza picasiana se había esfumado de aquel local playero.
Pasadas las cinco de la mañana decidimos abandonarlo nosotros también y nos dirigimos a los coches caminando por el paseo repleto de gente muy dispar. Gente que no podía mantenerse en pie, gente que pronto no podría mantenerse en pie y parejas que con la excusa de contemplar la luna estaban haciéndose mutuamente un examen bucal sino anatómico.
Después de llevar a su casa a dos de las chicas me dirigía ya a casa, somnoliento y con ganas de soñar con aquella morena de paso fugaz, cuando, en un semáforo, al mirar a mi derecha, descubrí una sonrisa conocida, era ella. Me miraba y sonreía.