Me adentre en su habitación de luz tenue, ella me esperaba de pie, junto a la cama. Unas largas botas de piel negra terminaban a la altura de sus rodillas, los largos y estrechos tacones la elevaban hasta parecer de mi altura, sus palidos muslos relucian bajo el negro entramado de sus medias de redecilla. En silencio me observaba, su mirada transmitia odio, quizá ayudada por su maquillaje oscuro. Señaló el suelo con su mano enfundada desde el codo por unos estrechos guantes de cuero que afilaban sus dedos y supe que debia arrodillarme sin decir nada. Ante ella, alcé mi cabeza intentando averiguar que pretendia y tras un rapido movimiento de su mano noté el contacto del frio y duro cuero en mi mejilla y luego el intenso calor previo al enrojecimiento. ¡Mira al suelo y junta tus manos en la espalda! me dijo con voz dura pero sensual, casi sin mover sus gruesos labios pintados de rojo intenso.
Mientras mis ojos seguian clavados en sus botas y ella anudaba mis brazos a la espalda, recordé el resto de su ropa, la tira de cuero negro que bordeaba su cintura y atravesaba su entrepierna era suficiente para cubrir su raja y dejar al descubierto sus afeitados labios, y un corpiño que estrechaba su cintura hasta la exageracion, coronado por dos pequeñas copas puntiagudas que ocultaban sus diminutos pechos era todo lo que cubria su blanca piel. ¡Lame mis botas! fue lo que oi tras sentir la presion de la cuerda en mis muñecas.
Lentamente comencé a lamer la punta de su bota de cuero reluciente, cuando de pronto, senti un escozor similar al de mi mejilla, esta vez en mi culo y comprendí que el juego no se limitaba a un bonito disfraz. Alcé mi cara para protestar y descubrí que en su mano izquierda portaba una larga fusta negra que usó nuevamente para cruzar mi cara violentamente. Sentia el escozor en mi mejilla mientras notaba la presion del fino tacón de su bota clavarse en mi muslo. ¡Sigue chupando! me dijo al tiempo que observaba entre sus manos una gran polla de plástico negro.
Mis quejas se ahogaron con nuevos latigazos de su fusta en mis mejillas, pecho y espalda.